Cuidar mejor con apoyo

Cómo aceptar que comienza una nueva etapa y que ahora es necesario encontrar otras opciones de atención fuera del domicilio: centro de día, piso asistido o residencia.

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¿Cuándo es el momento de pedir ayuda?

Cuando la situación hace desaconsejable que una persona continúe viviendo en su domicilio (porque necesita más apoyo o porque su familia ya no puede seguir proporcionándole los mismos cuidados), el siguiente paso suele ser acudir a un centro de día, trasladarse a una vivienda con apoyos o ingresar en una residencia.

Esta transición no suele ser fácil, pero en la mayoría de los casos estos recursos ofrecen un entorno adecuado porque:

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  • Las rutinas aportan estabilidad. Los horarios regulares favorecen la salud de las personas atendidas y los espacios accesibles les facilitan el día a día y fomentan su autonomía.

  • La atención integral mejora la calidad de vida. El apoyo sanitario, psicológico, la estimulación cognitiva y otros cuidados especializados contribuyen a su bienestar.

  • La persona amplía sus relaciones sociales. En casa, su círculo social suele haberse reducido. En el centro entra en contacto con otras personas, lo que favorece su salud mental y emocional.

  • Las actividades generan bienestar. Los equipos profesionales disponen de tiempo para acompañar, proponer actividades significativas y apoyar a cada persona en aquellas tareas que le hacen sentirse bien.

Cuando una persona empieza a recibir apoyo, todas las personas implicadas salen beneficiadas. La persona atendida suele experimentar una mejora, mientras que la familia toma conciencia de la complejidad de la situación que estaba afrontando. Cuando tu familiar está mejor, más animado o animada y compartís tiempo de calidad, vuelve a tener experiencias que contar. 

¿Qué tipo de apoyo necesitas?

1. Centros de día

Los centros de día ofrecen atención profesional e intensiva durante varias horas o a lo largo de toda la jornada. Son un recurso muy útil cuando la persona mayor necesita apoyo para realizar muchas de las actividades de la vida diaria o cuando la familia no puede asumir la totalidad de los cuidados.

2. Residencias

En algunos casos, la mejor opción es trasladarse a un centro residencial cuando la persona todavía mantiene un buen nivel de autonomía y conserva parte de sus capacidades cognitivas. Esto facilita una adaptación más progresiva al nuevo entorno y permite aprovechar mejor los apoyos disponibles.

3. Viviendas con apoyos

Las viviendas con apoyos son una opción ideal para personas con un buen grado de autonomía que necesitan un entorno adaptado y algo de ayuda en su día a día para seguir viviendo con seguridad e independencia.

4. Atención domiciliaria

Ayudamos a que las personas mayores puedan seguir viviendo en su hogar con seguridad, ofreciendo apoyo personal y doméstico a través de profesionales de confianza.

Aceptar los cuidados

Es comprensible que dejar el cuidado de una persona querida nos provoque respeto. Pero llega un momento en el que la necesidad nos lleva a escoger en quién confiar, en quién delegar. Y empezar así a aceptar la ayuda externa.

«Cuando tenía 15 años, a mi abuela le diagnosticaron leucemia y yo me encargué de cuidarla. Fue una experiencia poderosa, porque descubrí que lo que me gusta es cuidar de las personas mayores. Yo comprendo a las familias que tienen miedo de dejar a su ser querido con nosotras y nosotros. Pero solo les pido una cosa: que nos den un voto de confianza».

Cristina Pinya tiene 26 años y desde los 18 trabaja como gerontóloga. Actualmente forma parte de la plantilla del Centro Residencial Colònia Güell, gestionado por Suara.

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¿Qué pasa cuando la familia no se pone de acuerdo sobre el ingreso en una residencia?

Es una situación más habitual de lo que parece. A menudo, quien asume los cuidados del día a día ve claro que la persona querida necesita más apoyo. En cambio, otras personas de la familia, como los hermanos o las hermanas, pueden no percibir la misma necesidad porque no viven la realidad cotidiana.

Además, tomar la decisión de un ingreso no es fácil. Implica afrontar cambios emocionales, organizativos y, en muchos casos, también económicos. Todo ello puede hacer que parte de la familia prefiera esperar o confíe en que la situación todavía se puede gestionar en casa.

Por eso, es importante que la decisión se base en las necesidades reales de la persona mayor y también en el bienestar de quien la cuida, más que en la culpa, el miedo o las expectativas de la familia.

¿Y si desde la familia también hay resistencias?

El poder de decisión de la persona en situación de dependencia es importante: que pueda escoger cuál es el recurso óptimo para ella es prioritario. ¿Seguir en el domicilio? ¿Ir a un centro de día? ¿A una vivienda con apoyos? ¿A un centro residencial?

La implicación familiar

Cuidar de los padres es una muestra de amor y de compromiso. Pero cuidar también significa saber compartir los cuidados para que sean compatibles con nuestra propia vida. Elegir un centro de día, una vivienda con apoyo o una residencia, cuando es la mejor opción, también es una forma de cuidar.

Delegar una parte de los cuidados no significa dejar de ser una persona cuidadora. Ese vínculo es único y tu presencia sigue siendo esencial. Nosotros podemos ayudarte en el día a día, pero hay cosas que solo tú puedes aportar.

¿Por qué decimos esto? Porque tu presencia es indispensable para su bienestar:

  • Necesita tu ayuda para adaptarse a su nueva vida en el centro.
  • Tu apoyo emocional es imprescindible para que participe en las actividades.
  • Cuando la persona no puede comunicarse por sí misma, tú nos ayudas a entender qué necesita, qué le gusta y qué no.

Porque cuidar no es hacerlo todo; es seguir acompañando desde el vínculo, mientras compartes los cuidados con un equipo de profesionales.

El síndrome de la persona cuidadora quemada

Cuidar de otra persona puede ser muy gratificante, pero también es duro. Cuando una persona cuidadora se dedica exclusivamente a cuidar, corre el riesgo de aislarse y dejar de priorizar su propia vida. Su salud, tanto física como emocional, puede verse afectada.

Se conoce como síndrome de la persona cuidadora quemadaburnout de la persona cuidadora al profundo desgaste emocional y físico que experimenta quien cuida. Este desgaste puede ir acompañado de un cambio de actitud, pasando de ser una persona positiva y afectuosa a mostrarse negativa e irritable. A menudo desemboca en ansiedad e incluso depresión.

¿Cuál es la solución?

Recomendamos buscar ayuda profesional.

Tu bienestar es tan importante como el de la persona a la que cuidas. Sin embargo, cuidar de ti también es tu responsabilidad. En esta guía encontrarás consejos para cuidar de tu salud física y emocional. Esta información pretende complementar, nunca sustituir, la ayuda de un profesional.

Los servicios de Suara 

Acompañamos a las personas mayores y a sus familias en cada etapa, ofreciendo cuidados personalizados, cercanos y de confianza. Ya sea en casa o en un centro, en Suara cuidamos con respeto, calidez y profesionalidad. Puedes descubrir más aquí

“Cuando era más joven, yo no aconsejaba a nadie ir a una residencia. Pero yo, desde que he entrado aquí, nunca he tenido ganas de irme. Vivo como si fuera mi casa. Tengo amigos y noto que me quieren. Cuando necesito algo, aquí siempre responden. Aquí he encontrado un hogar. Me quieren y yo les quiero. Los ratos que estamos juntos estamos bien”.

Carme Querol, 84 años, vive en el Centro Residencial Colonia Güell.

“Antes de entrar a vivir en la residencia, no creía que me pudiera encontrar tan bien. Pero estoy muy bien, muy contenta, la verdad. Estoy a gusto con las compañeras, con la Dirección y me agrada mucho cómo funciona todo, la verdad”.

Serafina March, 89 años, vive en el Centro Residencial Colonia Güell.

“Quiero destacar que, durante la pandemia, en el confinamiento, la residencia hizo absolutamente todo lo que se podía hacer en unos momentos muy difíciles. Saber que mi madre estaba tan bien cuidada nos hizo un poco menos difícil no poder abrazarla”.

Eva Sanz, sus padres han estado en el Centro Residencial Torreblanca.

Delegar

Está basado en el respeto y en la preservación de la dignidad de la persona. En los centros de Suara no se busca solo que las personas estén bien atendidas; se trabaja para que tengan una vida con propósito y sean felices.

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