Cuando una familia llama a un servicio de atención domiciliaria, a menudo busca algo muy concreto: tranquilidad. Saber que la persona a la que quieren estará bien cuidada, con continuidad, con profesionalidad y con humanidad.
Pero detrás de esa tranquilidad hay un reto que no siempre se ve: las personas que cuidan.
Un sector imprescindible… y cada vez más complejo
El mundo laboral está cambiando, y el sector de los cuidados también. Cada vez cuesta más encontrar profesionales que quieran dedicarse a la atención a personas en situación de dependencia, y aún más conseguir que se queden.
No es solo una cuestión de vocación. Entran en juego muchos factores: condiciones laborales, estabilidad, reconocimiento, conciliación, sentido del trabajo… Y entender todo esto es clave si queremos garantizar servicios de calidad a largo plazo.
Escuchar para entender (y mejorar)
Hace unas semanas, desde el SAD Privado de Suara, la dirección del servicio y una profesional de atención directa, Lluïsa, visitamos una clase del grado medio de Atención a Personas en Situación de Dependencia en Jesuïtes Sarrià – Sant Ignasi.
Más allá de explicar quiénes somos o qué hacemos, el objetivo era otro: escuchar. Saber qué motiva a las futuras profesionales, qué les genera dudas, qué esperan del sector y qué necesitan para imaginarse un futuro laboral en él.
Estos encuentros no son solo una vía para generar colaboraciones, prácticas o bolsas de trabajo. Son, sobre todo, una manera de entender mejor cómo está evolucionando el sector y qué podemos hacer, como servicio, para mejorar la captación y, sobre todo, la retención del talento.
La realidad del SAD privado, tal como es
En estas conversaciones también compartimos la realidad del sector, sin maquillaje.
La mejora de los convenios laborales es una gran noticia y un paso necesario, pero también conlleva un importante reto de sostenibilidad económica. Las empresas debemos asumir más costes y esto, a menudo, implica tener que actualizar precios.
Y aquí aparece una tensión difícil: cuando los precios suben, hay familias que no pueden asumir el servicio. El resultado es paradójico: hay más necesidad de cuidados, pero menos personas pueden acceder a ellos.
Explicar esta complejidad es parte de la responsabilidad del sector.
Tecnología como aliada, no como sustituta
Otro de los temas que genera más preguntas es el uso de la tecnología en los cuidados. Desde Suara apostamos por herramientas digitales que ayuden a organizar mejor los servicios, mejorar la comunicación y dar apoyo a las profesionales, sin sustituir su labor.
La tecnología debe sumar, no deshumanizar. Y escuchar cómo lo viven las futuras profesionales nos ayuda a hacerlo con criterio y sentido.
Vocación, necesidad y futuro
Trabajar en los cuidados puede nacer de la vocación, de la necesidad o de una combinación de ambas. No hay una única respuesta correcta. Pero si queremos un sector fuerte, es necesario crear condiciones para que las personas que entran quieran quedarse.
Porque, al final, cuidar bien a las personas que queremos solo es posible si también cuidamos a las personas que cuidan.