Es importante conocer los derechos, beneficios y la gestión de los gastos
La jubilación es una etapa de la vida que puede estar llena de oportunidades, siempre que se planifique bien. Para disfrutarla con tranquilidad, es clave conocer los derechos y beneficios disponibles y preparar una estrategia financiera sólida que contemple no solo los gastos habituales, sino también el posible coste de una situación de dependencia. Esto es especialmente importante porque el aumento de la esperanza de vida provoca muchas más situaciones de dependencia. Existen opciones de ayudas, pero es necesario contar con un colchón económico propio que, si no se tiene, a menudo acaba afectando a los familiares más directos, como hijos o nietos.
Derechos y beneficios de la jubilación
1. Pensiones públicas y privadas
En España, la pensión pública se calcula en función de los años cotizados y la base de cotización. Por ejemplo, quien haya cotizado 37 años con una base media de 2.000 € mensuales puede esperar una pensión de unos 1.600 € netos.
Para complementarla, existen planes de pensiones privados, seguros de jubilación e inversiones en productos financieros o inmobiliarios.
Ejemplo:
Pere, de 65 años, tendrá una pensión pública de 1.500 € al mes. Como desea mantener un nivel de vida de 2.200 € mensuales, necesita 700 € adicionales, que obtendrá de un plan privado acumulado durante 25 años con aportaciones anuales de 1.500 €, invertido con una rentabilidad media del 3,5%.
2. Acceso y gestión de los beneficios de la Seguridad Social
La pensión puede solicitarse de forma online o presencial. Además, muchas personas jubiladas tienen derecho a:
- Descuentos en transporte público y actividades culturales.
- Acceso preferente a servicios sociosanitarios y reducción proporcional en la adquisición de medicación.
- Ayudas para personas con dependencia reconocida.
3. Derechos legales y protecciones
Las personas jubiladas están protegidas frente a la discriminación por edad y tienen garantizado el acceso a la sanidad pública. También existen mecanismos legales para proteger la vivienda y los ahorros ante situaciones de vulnerabilidad.
Planificación de gastos tras la jubilación
1. Cómo anticipar y planificar los gastos
Es esencial distinguir entre:
- Gastos fijos: vivienda, alimentación, suministros (ej. 1.200 €/mes).
- Gastos variables: viajes, ocio (ej. 300 €/mes).
- Gastos potenciales de dependencia: cuidadores, residencias (entre 1.800 y 3.000 €/mes adicionales).
Ejemplo de cálculo:
Si hoy tienes 65 años y esperas vivir hasta los 90:
- Gasto básico anual: 18.000 €.
- Gasto variable anual: 3.600 €.
- Posibles 5 años de dependencia con un coste adicional de 2.000 €/mes: 120.000 € en total.
Necesitarías aproximadamente 525.000 € acumulados o ingresos suficientes para cubrir este escenario.
2. Estrategias para gestionar ingresos fijos y variables
- Ingresos fijos: pensión pública, renta vitalicia.
- Ingresos variables: alquileres, dividendos, rendimientos financieros.
- Fondo de emergencia: mínimo equivalente a un año de gastos básicos.
Ejemplo:
Montserrat recibe 1.400 € de pensión y 500 € de un alquiler. Mantiene 50.000 € en un fondo de inversión prudente para imprevistos y ahorra un 20 % de sus ingresos para futuros costes de salud.
3. Herramientas para controlar y ajustar el presupuesto
- Hoja de cálculo anual para revisar ingresos y gastos.
- Aplicaciones móviles de seguimiento financiero.
- Revisión semestral con un asesor para optimizar la fiscalidad.
Ejemplo con 300.000 euros de ahorros iniciales*
Cálculo con 300.000 € de ahorros iniciales y una rentabilidad neta del 3 % a partir de los 65 años:
- Pensión pública fija: 1.300 € mensuales (15.600 € anuales).
- Gastos habituales hasta los 80 años.
- Dependencia a partir de los 80 años con un coste adicional anual de 18.000 € (cuidador o residencia).
Según estos cálculos, con 300.000 € invertidos al 3 %, incluso con dependencia a partir de los 80 años, los ahorros pueden mantenerse hasta más allá de los 95 años con un buen colchón final. El efecto de los intereses compuestos (3 % anual) permite que el capital crezca en los primeros años y amortigüe el gasto extra cuando aparece la dependencia. En el caso de que la dependencia sea necesaria más tarde (por ejemplo, a los 85 años), la durabilidad de los ahorros sería todavía mayor.
*Estos fondos pueden ser ahorros en efectivo, fondos de inversión, otras inversiones o incluso la vivienda habitual. En este último caso, existen opciones para utilizarla sin necesidad de venderla (ver artículo sobre financiación para acceder a una residencia).