Información para la persona atendida

La vejez ya no se percibe como una etapa de decadencia y pérdida de facultades, sino como lo que es: una nueva etapa de la vida (con sus retos, por supuesto), pero también llena de oportunidades.

mano joven sujeta la mano de una mujer mayor

En los últimos años, el modelo de cuidados ha evolucionado significativamente. Ya no se trata solo de “ocuparse” de alguien, sino de apoyar su autonomía, dignidad y bienestar emocional.

Un estudio reciente de la Fundación Caser sobre familias con personas en situación de dependencia en España (2025) confirma esta transformación. El informe destaca que el sistema de cuidados sigue recayendo en gran medida sobre las familias —especialmente las mujeres— y propone medidas para profesionalizar el sector, reforzar los servicios de proximidad y promover la atención centrada en la persona.

Es decir, queremos que nos cuiden, pero garantizando nuestra autonomía. Queremos ser apoyados solo en aquello que necesitamos… y que nos dejen tranquilos en lo que podemos seguir haciendo sin ayuda o en lo que podemos decidir de manera autónoma. En definitiva, queremos mantener nuestra dignidad hasta el final de nuestros días.

¿Te planteas empezar a pedir ayuda?

Creemos que el momento llega cuando ocurren estas situaciones…

En primer lugar, si estás dejando de hacer cosas que te interesan o que necesitas porque ahora te resultan demasiado difíciles.

Por ejemplo, te gustaba ir al club de lectura, pero ahora vestirte, bajar las escaleras y llegar a la biblioteca supone un esfuerzo demasiado grande.

Si has dejado de ir por esta razón… quizá sea el momento de pedir ayuda.

Verás, que te asistan no es como imaginas… Una persona profesional vendrá a tu casa. Si lo necesitas, te ayudará a vestirte, a bajar las escaleras y también puede acompañarte hasta el lugar que tú quieras. Pero si después quieres que se vaya y te deje tranquilo/a, eso es lo que hará. De hecho, vendrá a recogerte cuando lo desees y podrá llevarte de vuelta a casa o a hacer otra cosa, si eso es lo que prefieres.

Algunas personas dirán que el club de lectura no es tan importante… Pero sí lo es, porque vamos para compartir experiencias, hablar con otras personas…

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Socializar y mantener vínculos es muy importante para tu bienestar.


Si empiezas a aislarte porque algo supone demasiado esfuerzo, quizá sea el momento de pedir ayuda.

Cuando secarse los pies se convierte en una aventura…

Bromas aparte, envejecer hace que algunas cosas resulten más difíciles… e incluso a veces peligrosas. Son tareas del día a día: ducharse solo, pasar la escoba bajo la cama, cocinar, afeitarse, cargar la compra…

Cuando ves que puedes hacerte daño, vale la pena pedir ayuda. Y si no estás seguro de lo que está pasando (a veces nos desorientamos o incluso podemos perdernos y no sabemos por qué), comentarlo es una buena idea.

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¿Es “normal” lo que te pasa?

¿Tienes dudas de si eso que te pasa es "normal"?

Ve a tu médico o médica de cabecera y explícale la situación.

¿Por qué?

Porque es importante saber si las dificultades que estás experimentando son fruto del proceso natural de envejecimiento o bien síntoma de una enfermedad.

¿Quieres un ejemplo?

Luis se desorientaba con facilidad. Empezó a estar muy angustiado (creía que era un inicio de demencia…). Pero, claro, tampoco se lo explicaba a su hija porque no quería preocuparla.

El día que se perdió, todos pasaron un mal momento. Y cuando su hija fue a buscarlo a urgencias, finalmente le explicó su situación. Le hicieron pruebas y… ¿sabes qué pasaba? Luis tenía una infección de orina. Nada más. Pero la infección le estaba afectando y le causaba desorientación. Con un tratamiento de antibióticos, el problema desapareció.

«Lo único que puedo hacer es pedir ayuda a mis hijos. Si no lo hago, entonces tendré que ir a una residencia.»

Eso nos lo dicen casi todos los días… y no es así. Hay otras opciones:

Las cosas han cambiado:

  • Cada vez somos más las personas mayores que necesitamos ayuda.

  • La mayoría de la gente trabaja fuera de casa, y por eso el 100 % del cuidado no puede recaer únicamente en los familiares.

  • La Ley de la Dependencia reconoce eso y, en consecuencia, ofrece ayuda y recursos. 

Hoy en día existen diversas opciones con el objetivo de retrasar al máximo el momento en que sea necesario ir a vivir a una residencia.

Hay una gran variedad de recursos para que puedas seguir en tu casa, haciendo las rutinas y actividades que te gustan y manteniendo los vínculos con las personas de tu barrio, de tu entorno, etc.

Por ejemplo, soluciones tecnológicas para que las personas puedan vivir solas durante más tiempo, centros de día, pisos asistidos, etc.

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Entonces, ¿Cómo puedo empezar?

Para empezar a recibir ayuda en casa, lo mejor es contratar unas horas de Servicio de Limpieza. Verás que es sencillo y poco invasivo: la persona profesional vendrá a tu hogar y, si eliges un servicio basado en el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP), te preguntará qué hay que hacer, cómo quieres que se limpie y se adaptará a lo que les indiques. En resumen, te tendrán en cuenta.

Y a todos nos gusta tener la casa limpia. Unas horas de limpieza profesional pueden marcar una gran diferencia en tu hogar y hacer que te sientas mucho mejor.

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Pedir ayuda no es un signo de debilidad. Es un signo de madurez.
Un signo de respeto hacia ti mismo/a y también hacia tu familia.

Como en tantas otras cosas, nuestros hijos vivirán su vejez tomándonos como modelo. Si hemos pedido ayuda cuando la necesitábamos, es probable que aprendan algo que les será muy valioso cuando lleguen a nuestra edad.

¿Tienes alguna pregunta? 

Resolvemos todas tus dudas

¿Es normal que me cueste hacer cosas que antes hacía sin problema?

Sí, es común que con la edad algunas actividades cotidianas se vuelvan más difíciles. Pero si notas cambios repentinos o preocupantes, lo mejor es consultar con tu médico de cabecera para descartar problemas de salud.

¿Cuándo es el momento de pedir ayuda?

Cuando dejas de realizar actividades que te gustan o necesitas porque te resultan demasiado complicadas o te generan inseguridad. También si comienzas a aislarte socialmente o tienes dificultades con tareas básicas como la higiene, la cocina o la limpieza.

¿Qué opciones tengo si no quiero vivir con mis hijos ni ir a una residencia?

Hay muchas alternativas: servicios de atención domiciliaria, centros de día, pisos asistidos, soluciones tecnológicas para vivir solo/a con seguridad… Todo pensado para que puedas seguir en casa el mayor tiempo posible.

¿Puedo pedir ayuda solo para tareas concretas, como la limpieza?

Sí. Puedes empezar con servicios puntuales como la limpieza del hogar. Es una forma sencilla y poco invasiva de recibir apoyo, y puede mejorar mucho tu bienestar.

¿Qué significa “Atención Centrada en la Persona”?

Es un modelo que pone tus preferencias, necesidades y autonomía en el centro. Los profesionales se adaptan a ti: te preguntan cómo quieres ser ayudado/a y respetan tus decisiones.

¿Pedir ayuda es una señal de debilidad?

No. Es una señal de madurez y respeto hacia ti mismo/a y hacia tu familia. Además, puede servir como ejemplo positivo para tus hijos y nietos.

¿Dónde puedo encontrar a una persona profesional de Trabajo Social?

En tu Centro de Atención Primaria (CAP). Si no hay disponible, puedes contactar con los Servicios Sociales de tu municipio a través del Ayuntamiento.

¿Qué hago si me desoriento o noto síntomas extraños?

Es importante hablar de ello con un profesional. A veces, lo que parece una enfermedad grave puede ser una afección temporal (como una infección) que se trata fácilmente.

¿Cómo puedo empezar a recibir ayuda en casa?

Una buena manera de empezar es contratando unas horas de limpieza con un servicio basado en el modelo de Atención Centrada en la Persona. Verás que se adaptan a ti y respetan tus preferencias.

¿Existen ayudas públicas disponibles?

Sí. La Ley de Dependencia reconoce el derecho a recibir apoyo y ofrece recursos para las personas que lo necesitan. Desde Aliura, podemos orientarte sobre cómo acceder a estas ayudas, ayudarte a iniciar los trámites y explicarte qué servicios se ajustan mejor a tu situación.

📞 Si necesitas información o acompañamiento, puedes llamarnos al 937 076 376. Nuestro equipo profesional está aquí para escucharte y ayudarte a encontrar la mejor solución para ti o para tu familiar.

También puedes acudir a tu Centro de Atención Primaria (CAP) o contactar con los Servicios Sociales municipales a través del Ayuntamiento.

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El portal de referencia para acompañar a las personas mayores y a sus familias en todas las fases de todo el proceso de dependencia.

Estamos aquí para escucharte

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